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El árbol de las manzanas de oro

“El árbol de las manzanas de oro”

04.11.13

Para la mitología griega el limonero era conocido como el “árbol de las manzanas de oro”, en una clara comparación con el manzano, árbol con multitud de atributos para los antiguos griegos. El limonero era representado en la mitología griega como donador de la inmortalidad. Además era considerado un símbolo de fecundidad. Por ello era costumbre que apareciese este fruto en las ceremonias nupciales.

Según cuentan los libros el preciado fruto del limonero fue un regalo de la diosa Gea a la diosa Hera con motivo de su enlace con el dios Zeus. El árbol estaba situado en el Jardín de las Hespérides y era custodiado por un dragón-serpiente de cien cabezas llamado Ladón. Dicho Jardín parece haber existido en el perdido continente la Atlántida.

Último trabajo de Hércules

Euristeo, rey de Micenas, encomendó a Hércules el robo del codiciado árbol. El legendario semidiós consiguió el fruto tras vencer a Ladón. Cuenta la mitológia que en su ultimo trabajo se le encomendó a Hércules robar las manzanas de oro que nacían de un árbol regalado por Gea, a Hera, con motivo de sus esponsales con Zeus. Estas manzanas áureas proporcionaban la inmortalidad. La diosa había plantado el árbol en un jardín divino que se hallaba en la ladera del monte Atlas. Las Hespérides se encargaban de cuidar el árbol. Para proteger el árbol y vigilar los posibles hurtos de las Hespérides, Hera situó al dragón Ladón junto al árbol.

La primera dificultad con la que se topó el héroe fue averiguar dónde se encontraba el famoso jardín. Para ello primero se dirigió hacia Macedonia, donde luchó y venció a Cicno. En Iliria consultó a unas ninfas que le indicaron que solo Nereo podría desvelarle la situación del jardín. Le llevaron ante Nereo y aunque el dios para desasirse del abrazo de Heracles se metamorfoseó de mil maneras diferentes, el héroe no consintió en soltarle mientras no le mostrase el camino que debía seguir. Camino del jardín luchó con Busiris. En Asia mató a Ematión. Y a su paso por el Cáucaso liberó a Prometeo, con el consentimiento de Zeus, matando con una flecha al águila que todas las mañanas le roía el hígado. En agradecimiento Prometeo le aconsejó que no arrancase las manzanas con sus propias manos.

Una vez en el jardín de las Hespérides, siguiendo el consejo de Prometeo, le pidió a Atlante que cogiese las manzanas, mientras él sujetaba la bóveda terrestre en lugar del titán. Cuando Atlante tuvo las manzanas, comunicó al héroe, que él mismo llevaría las manzanas a Micenas. Heracles utilizando la astucia, se mostró de acuerdo, pero le pidió al titán que sujetase durante un momento la bóveda mientras el se colocaba una almohada para estar más cómodo. Una vez que el cándido titán tomó de nuevo el peso sobre sus hombros, Heracles cogió las manzanas y echó a correr. Una vez en Micenas, Euristeo devolvió las manzanas a Hera, que las puso de nuevo en el jardín.

Esta leyenda dio lugar al vocablo hesperidio, denominación que se usa para mencionar a los cítricos.

Imagen: http://centros5.pntic.mec.es

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